CURSO DE APICULTURA ECOLOGICA EN GUDAR-JAVALAMBRE (VALBONA-TERUEL)
Albert Eintein una vez dijo: “Si la abeja desapareciera de la tierra, al hombre
sólo le quedarían cuatro años de vida; sin abejas no hay polinización,
ni hierba, ni animales, ni hombres”. Esta cita es muy aclaratoría
de la importancia que tienen las abejas para persevar el medio natural,
pero sin olvidar, su importancia económica.
El 75 por ciento de la flora silvestre se poliniza gracias a las abejas y
casi el 40 por ciento de las frutas y verduras que comemos procede de
la polinización, que realizan estos insectos en declive por un conjunto de
amenazas como los plaguicidas, transgénicos, el ácaro varroa, e incluso
la mala acción de apicultores inexpertos.
La apicultura requiere una inversión mínima. La miel se recolecta
directamente de las colmenas y apenas requiere tratamiento, aparte del
envasado. Además alrededor de la producción de miel, se desarrolla la
producción de cera y de velas, propóleo, jalea real e incluso proyectos
de educación ambiental. Es una alternativa más del desarrollo rural
(De:
la apicultura, una alternativa al desarrollo rural)
Los próximos días 14 y 15 de Junio de 2014 se celebrará en Valbona el curso de apicultura ecológica
El tríptico del curso puede verse a continuación:
Más información sobre
Valbona y actividades del
Museo de Valbona en este blog:
¿Cuál es el papel de las abejas?
Ver en
Greenpeace
Las abejas y otros insectos polinizadores tienen un papel esencial en
los ecosistemas. Cerca del 90% de las plantas silvestres y un tercio de
los alimentos que consumimos depende de la polinización. Un mundo sin
polinizadores sería devastador para la producción de alimentos.
¿Quién
polinizaría todos los cultivos? ¿y el resto de plantas silvestres? La
polinización manual es extremadamente laboriosa, lenta y cara. Se ha
calculado que el valor económico de la labor de polinización de las
abejas sólo para la agricultura, podría estar en torno a los 265 mil
millones de euros anuales en todo el mundo. Así pues, incluso desde un
punto de vista puramente económico, merece la pena proteger a las
abejas.
Desde finales de los años 90, apicultores de todo el
mundo, sobre todo de Europa y América del Norte, han observado la
misteriosa y repentina desaparición de las abejas, y han informado de
tasas inusualmente altas de descenso en las poblaciones de las colonias
de abejas melíferas.
Las abejas no solo hacen miel:
al polinizar cultivos, son claves para la producción alimentaria. Los
abejorros, otras abejas silvestres e insectos como las mariposas, las
avispas y las moscas proporcionan también valiosos servicios de
polinización.
De los insectos polinizadores, depende un tercio de los alimentos que consumimos,
entre ellos, hortalizas como los calabacines, frutas como los
albaricoques, frutos secos como las almendras, hierbas aromáticas como
el cilantro o aceites comestibles como el de colza. Sólo en Europa, más
de 4000 cultivos depende de esta labor tan esencial de los
polinizadores, pero también los ecosistemas en general. No obstante,
mueren cada vez más abejas. El descenso en las poblaciones de abejas
afecta también a los seres humanos. Nuestras vidas dependen de las
suyas.
http://www.greenpeace.org/espana/es/reports/El-declive-de-las-abejas/